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La dispepsia es un síntoma o conjunto de síntomas que tiene su origen en la región gastroduodenal, como la llenura postprandial, la saciedad precoz, el dolor o ardor epigástrico, eructos, náuseas, vómitos, distensión e hipo que pueden o no estar relacionados con la ingesta.

Desde el punto de vista etiológico, los pacientes con síntomas de dispepsia pueden ser divididos en dos categorías principales: 

1-Aquellos con causa orgánica, sistémica o metabólica. Ejemplo, enfermedad ulceropéptica, cáncer gástrico, enfermedad biliopancreática, enfermedades endocrinas, uso de medicamentos. Es la categoría descrita con el término dispepsia secundaria. 

2-Aquellos en los cuales no hay explicación identificable para los síntomas una vez realizados los estudios diagnósticos tradicionales. Esta es descrita con el término dispepsia funcional.

Entre el 15% y 40% de la población tiene síntomas dispépticos crónicos, y en la gran mayoría de ellos (70%) no tiene evidencia de causas orgánicas. Solo uno de dos consultará al médico.

En el 2016 el consenso de ROMA IV publicó los criterios de diagnósticos para la dispepsia funcional, a saber, uno o más de los siguientes, presentes en los últimos tres meses pero que tengan de inicio seis meses: llenura postprandial, saciedad precoz, dolor o ardor epigástrico, sin evidencia de enfermedad estructural (investigada con endoscopia digestiva superior) que explique los síntomas.

Analizando los síntomas basados en la fisiopatología de origen, se hizo una división de la dispepsia funcional con la finalidad de proporcionar un tratamiento eficaz con un mecanismo de acción dirigido a la fisiopatología del síntoma.  Entonces, la dispepsia funcional se clasifica en síndrome de molestia postprandial (los síntomas ocurren en relación con la ingesta siendo la llenura postprandial y la saciedad temprana), y síndrome de dolor epigástrico (los síntomas pudieran o no tener relación con las comidas, el dolor o ardor epigástrico son sus síntomas).

Con frecuencia los pacientes pueden tener combinación de estos síndromes de dispepsia y combinación con otras enfermedades funcionales del sistema digestivo como la enfermedad por reflujo gastroesofágico, síndrome de intestino irritable, aerofagia, náuseas y vómitos, o rumiación, lo que hace un verdadero reto tratar a estos pacientes. La causa fisiopatológica es compleja y multifactorial: alteraciones motoras y sensoriales gastroduodenales, también el deterioro de la integridad de la mucosa, activación inmune de bajo grado y alteraciones del eje cerebro-intestino.

En el caso del síndrome de molestia postprandial se utilizan los procinéticos como primera línea, la mayoría de ellos bloquean los receptores dopaminérgicos periféricos. Se ha demostrado una asociación entre el vaciamiento gástrico lento y la llenura o plenitud postprandial, las náuseas y el vómito, entre la alteración de la acomodación fúndica y la saciedad precoz o la pérdida de peso y entre la hipersensibilidad visceral gástrica y el dolor epigástrico o el eructo.

El diagnóstico de dispepsia funcional está basado en criterios clínicos, con la salvedad de que debe investigarse, para descartar enfermedad orgánica o estructural. Pero si queremos diagnosticar un proceso fisiopatológico que cause síntomas es necesario realizar otros exámenes muy específicos y que no están disponibles de manera universal, ya que algunos están solo en centros de investigación. Podemos evaluar el vaciado gástrico, la acomodación gástrica, la función sensorial gástrica, la actividad mioeléctrica.

Los tratamientos van dirigidos al síntoma principal actuando en la posible fisiopatología que lo causa. En el caso del síndrome de dolor o ardor epigástrico el tratamiento va dirigido a la producción de ácido clorhídrico y pepsina, para ello está demostrado que los inhibidores de bomba de protones son los más efectivos en reducir los síntomas.

En el caso del síndrome de molestia postprandial se utilizan los procinéticos como primera línea, la mayoría de ellos bloquean los receptores dopaminérgicos periféricos. El levosulpiride ha demostrado superioridad en el tratamiento de la dispepsia funcional frente a otros procinéticos, ya que en mecanismo de acción no solo es dopaminérgico selectivo de los receptores D2 periféricos sino que es agonista serotoninérgico y de esta manera estimula la motilidad del esófago, estómago y duodeno, ello acelera el vaciamiento gástrico y elimina o mejora los síntomas de llenura postprandial, distensión, saciedad precoz.

 

Referencias

1-Tack J, Talley NJ, Camilleri M, Holtmann G, Hu P, Malagelada JR, Stanghellini V. Functional gastroduodenal disorders: a working team report for the Rome III consensus on functional gastrointestinal disorders. Gastroenterology 2006;130:1466-1479.

2-Stanghellini V, Chan F, Hasler W, Malagelada J, Suzuki H, Tack J, Talley N. Gastroduodenal Disorders. Gastroenterology 2016;150:1380-1392.

3-Sarnelli G, Caenepeel P, Geypens B, Janssens J, Tack J. Symptoms associated with impaired gastric emptying of solids and liquids in functional dyspepsia. Am J Gastroenterol 2003;98:783-8.

4-Tack J, Piessevaux H, Coulie B, Caenepeel P, Janssens J. Role of impaired gastric accommodation to a meal in functional dyspepsia. Gastroenterology 1998;115:1346-1352.

5-Tack J, Caenepeel P, Fischler B, Piessevaux H, Janssens J. Symptoms associated with hypersensitivity to gastric distention in functional dyspepsia. Gastroenterology 2001;121:526-535.

 

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Dr. Cesar E. Louis P.

- Neurogastroenterólogo

- Hospital de Clínica Caracas y Centro Médico Docente la Trinidad

@Dr.CesarLouis / cesarlouismd@gmail.com