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Recomendaciones de la Sociedad Española de Nefrología para el manejo de las alteraciones del metabolismo óseo-mineral en los pacientes con enfermedad renal crónica

El vértigo es un trastorno del equilibrio que hace referencia siempre a una sensación de movimiento que una persona tiene sin que este exista; es una alucinación del movimiento, y se debe a una alteración del sistema vestibular (alojado en el oído interno y cuyo centro neurológico está en el tronco del encéfalo), mientras que el mareo es un trastorno del equilibrio no siempre relacionado con ese sistema.

El vértigo se percibe más frecuentemente como rotación o giro de nuestro cuerpo o del ambiente que nos rodea. Deriva de la raíz latina Vertere que significa girar. El principal problema a la hora de la identificación del síntoma es la dificultad por parte del paciente para explicar qué sensación percibe, puede ser polimorfa del tipo inestabilidad, inseguridad de la marcha, sensación de pérdida de dominio del propio cuerpo, laxitud, vahídos, angustia.

Debe quedar claro que el vértigo no es una enfermedad, sino un síntoma que reconoce etiologías múltiples.

EL SISTEMA VESTIBULAR

El sistema vestibular es la parte del oído interno y el cerebro que ayuda a controlar el equilibrio y los movimientos del ojo.

Cuando el oído interno y el cerebro han sido afectados por una enfermedad o un accidente, se pueden presentar desórdenes vestibulares.

Los desórdenes diagnosticados más comúnmente incluyen vértigo posicional (también referido como BPPV, BPPN, o BPV), el mal de Méniére, infecciones del oído interno (llamadas laberintitis o neuronititis vestibular), daños causados por golpes en la cabeza (llamado síndrome de concusión de oído interno), hidropes endolinfáticos, y fístula perilinfática.

Otros desórdenes más raros incluyen tumores que crecen lentamente en el nervio vestibular (llamados neuromas acústicos) y desórdenes vestibulares asociados a desórdenes alérgicos o autoimunidad.

La sintomatología del cuadro vertiginoso es muy molesta y extraordinariamente desagradable y aunque no es grave, puede llegar a ser muy incapacitante. Las personas afectadas refieren sensaciones múltiples: con frecuencia la sensación fundamental es de giro o de rotación, y se acompaña invariablemente del llamado nistagmo, que se define como un movimiento involuntario e incontrolable de los ojos que puede ser horizontal, vertical, rotatorio, oblicuo o una combinación de estos. El cuadro suele también presentarse con síntomas vegetativos como náuseas, vómitos, taquicardia, sudoración profusa, aumento del ritmo respiratorio e hipotensión.

Pueden producirse, además, síntomas auditivos como sensación de pitido en el oído o sordera.

El desequilibrio es constante y el paciente suele caer hacia el lado donde presenta la lesión.

Generalmente el vértigo no se presenta como único síntoma, sino que está incluido dentro del llamado síndrome vertiginoso el cual incluye además un grupo de síntomas y signos tales como nistagmo, trastornos auditivos, ataxia y síntomas neurovegetativos (palidez, sudoración, náuseas y vómitos)

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DEL VÉRTIGO

El tratamiento del vértigo está dirigido a estabilizar las fluctuaciones patológicas de la función vestibular periférica y a promover una compensación central si existe un déficit permanente de la función vestibular.

Los fármacos se administran con la finalidad de amortiguar la actividad vestibular descompensada. Su eficacia es sintomática, ya que no suprimen la causa que origina el vértigo, sino que únicamente atenúan el desequilibrio originado por la disfunción vestibular; por eso también son denominados supresores vestibulares.

Dentro de los medicamentos disponibles están los antihistamínicos, anticolinérgicos, antidopaminérgicos, esteroides, vasodilatadores, benzodiacepinas, diuréticos, entre otros.

ACTUACIÓN ANTE UNA CRISIS DE VÉRTIGO

Durante la fase aguda de una crisis de vértigo se instaura un tratamiento sintomático cuyo objetivo es la supresión de la sensación de movimiento y los síntomas vegetativos sin dificultar el mecanismo fisiológico de compensación vestibular central. Puede ser necesario un tratamiento de soporte que evite la deshidratación y desnutrición secundarias a toda la sintomatología vegetativa y malestar general del paciente. El tratamiento sintomático consiste en la administración de supresores vestibulares y antieméticos.

FÁRMACOS SUPRESORES VESTIBULARES

Durante el episodio intenso los fármacos supresores vestibulares (antihistamínicos o benzodiacepinas) se suelen administrar generalmente por vía intramuscular (sulpirida, 100 mg/8-12 h).

FÁRMACOS SUPRESORES ANTIEMÉTICOS

Si los vómitos son persistentes se debe asociar con fármacos antieméticos por vía parenteral como domperidona o metoclopramida. La perfusión de suero suele prevenir la deshidratación debida a los vómitos.

Posteriormente, si mejora el cuadro, está indicado el tratamiento con supresores vestibulares por vía oral durante 3 días con el fin de evitar una recaída. Los fármacos que se suelen utilizar son la sulpirida (50 mg/8 h), el dimenhidrinato (50 mg/8 h), la tietilpiperazina (6,5 mg/8 h) o el diazepam (5 mg/8 h).

LEVOSULPIRIDA

Levosulpirida es un fármaco procinético que actúa de forma dual inhibiendo la acción dopaminérgica (antagonista D2) y facilitando la acción colinérgica (agonista 5HT4). Levosulpiride es un antagonista selectivo de los receptores D2 periféricos de la dopamina de la pared gastrointestinal, lo que le confiere acción gastro-procinética y favorecedora de la motilidad y el tránsito intestinal.

Levosulpiride también es eficaz en el tratamiento del vómito, las náuseas y el vértigo. Levosulpiride ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de la dispepsia funcional tipo dismotilidad, que se caracteriza por una sensación no dolorosa molesta o desagradable en el hemiabdomen superior como síntoma predominante, y que puede identificarse o asociarse a saciedad precoz, plenitud o hinchazón abdominal, o náuseas. Levosulpiride es una herramienta terapéutica de utilidad y segura en los episodios de vértigo agudo.

Referencias

  1. Improvement of vestibular compensation by Levo-sulpiride in acute unilateral labyrinthine dysfunction D Zanetti 1, N Civiero, C Balzanelli, M Tonini, A R Antonelli, Acta Otorhinolaryngol Ital. 2004 Apr;24(2):49-57.
  2. The treatment of acute vertigo .A Cesarani 1, D Alpini, B Monti, G Raponi, ENT Department, University of Milan, Milan, Italy Neurol Sci. 2004 Mar;25 Suppl 1:S26-30. doi: 10.1007/s10072-004-0213-8.
  3. Vértigo. Tratamiento farmacológico Sagrario Martín-Aragóna, Paloma Bermejo-Bescósa EL SEVIER Vol. 29. Núm. 1.PAGINAS 74-79 (FEBRERO 2010).
  4. CURSO DE SÍNDROMES VESTIBULARES PERIFÉRICOS DE LA SEORL PCF.
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Recomendaciones de la Sociedad Española de Nefrología para el manejo de las alteraciones del metabolismo óseo-mineral en los pacientes con enfermedad renal crónica

Autores

Dra. Rosaria Sano
Dra. Otorrinolaringóloga